Escuchar para liderar

¿Conocen la frase?: “Aquí todo el mundo miente, pero no importa, porque nadie escucha”. ¡Qué importante es saber escuchar!, encontrarte con alguien que sabe escuchar es, hoy en día, un privilegio … apenas hay tiempo para  nada. Sentirse escuchado debería ser calificado como un placer  ¿no les parece ?.

En las organizaciones, la falta de escucha, unas veces amparada en la falta de tiempo, otras en vaya usted a saber, han hecho que la comunicación sea en la mayoría de las ocasione una disciplina de práctica exclusivamente unidireccional.

Si a eso añadimos el traslado a nuestra actividad profesional de esa especie de apatía social en la que todos vivimos y en la que una gran mayoría no se compromete demasiado con nadie, fruto tal vez de nuestro sofisticado modo de vida,  el diálogo empieza a ser una especie en vías de extinción.

Las organizaciones están configuradas por hombres y mujeres cuyo carácter, talento y  actuación al decidir en uno u otro sentido determinará la dirección del conjunto,  pensar que estas actuaciones pueden sobrevivir en tiempo y forma sin que las mismas sean fruto de haber realizado previamente una escucha de calidad, no sólo es inaceptable, sino una apuesta segura por el fracaso a medio o largo plazo del resultado de la decisión.

Oír no es lo mismo que escuchar, es obvio, oír tiene un gran componente físico, un necesidad de supervivencia remota, oír es recoger vibraciones sonoras, percibir sonidos. Escuchar requiere atención, interpretación y estimulación… requiere un esfuerzo intelectual y emocional.

Existen conductas asociadas a una mejor escucha activa y si las practicamos con las personas de nuestro alrededor seguramente nos proporcionarán una mejor consideración hacia su forma de  actuar … una mayor credibilidad en ambientes profesionales:

1.-Mantener el contacto ocular con nuestro interlocutor le hace percibir nuestro interés en la conversación.

2.-No mostrar desagrado hacia nuestro interlocutor, reafirmar con el gesto sus aseveraciones. No se preocupe, este hábito no muestra debilidad ni tampoco conformidad con el contenido sino simplemente interés y entendimiento de lo que nos cuentan. Esta conducta combinada con el contacto ocular nos convierte automáticamente ante nuestro interlocutor en el oyente preferido.

3.- Evitemos distracciones o gestos alarmantes, creemos un entorno amigable con nuestro comportamiento. No se dedique a mirar el reloj o el móvil cada cinco minutos, a mover papeles sin sentido, a mirar la profundidad de la taza de café o el paisaje de su ventana con cara de aburrimiento. Si estamos muy ocupados, es preferible marcar un tiempo de conversación y hacérselo saber a nuestro interlocutor, “…bien dispongo de 5 minutos, cuéntame”

4.-Las interrupciones deben ser evitadas, pocas y medidas, si tenemos que hacerlas que sea para realizar preguntas al respecto del contenido de lo que nos están contando, pidamos aclaraciones o simplemente aseguremos a nuestro interlocutor  que le estamos entendiendo, -entiendo, -ya veo-, etc., suelen ser suficientes. Lo adecuado es esperar a que el interlocutor termine de hablar o su expresión corporal de lugar a la interrupción (cuerpo hacia atrás, palmas de manos hacia arriba, brazos sobre la cabeza, silencio, etc.) para entonces intervenir nosotros. No tenga prisa en hablar, tenga paciencia para escuchar.

5.- Parafrasear a nuestro interlocutor confirma nuestra  comprensión sobre el asunto, frases como “Por lo que dices….” “Significa que…””Estás diciendo que…”, etc. le ayudarán.

Aunque hablar puede ser más divertido que permanecer en silencio, no podemos hablar y escuchar al mismo tiempo. La escucha activa exige no sobreponer el habla a la escucha. Tenemos dos orejas y una boca, ¡por algo será!.

Los tránsitos del paso de oyente o receptor a emisor deben ser serenos y tranquilos, sin sobreactuaciones ni cambios exagerados. Hablamos para que nos entiendan nunca para la galería.

 La escucha activa es una de las muchas habilidades que se requieren para dirigir personas y la mayoría de las veces no es suficiente, pero tranquilo ¡ nadie es perfecto !  : 

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1 Comentario

  1. No es lo mismo “dar feedback” que … “dar por el feedback” |

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