6 consejos para dejar de ser un infeliz en el trabajo

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La mayoría de la gente es otra gente. Sus ideas son las opiniones ajenas, su vida una imitación, sus pasiones una cita. (Oscar Wilde)

Cuando mi hija de 8 años de repente un día me dice: Papá eres un superhéroe…, al verme ayudar a alguien que trata de subir o bajar  las escaleras del metro con unas pesadas maletas o un cochecito de bebé  o simplemente por ayudar a algún desconocido en la calle, siento que no he perdido el tiempo, que a pesar de los muchos avatares, sacrificios y desvelos, el aplauso y la fama ha llegado por fin a través de ese ingenuo  y afectivos reconocimiento.

A riesgo de parecer algo naif, les aseguro que sólo empecé a ser yo mismo el día que decidí dejar de ser lo que otros querían que fuese y esto no fue nada fácil, menos aún en el mundo competitivo y voraz en el que nos movemos. Mi condición de superhéroe a ojos de mi hija, como lo es probablemente la de muchos de ustedes, es probablemente la única que me autoriza a compartir estos 6 consejos con ustedes… allá van, espero que les sean de tanta utilidad como a mí me lo están siendo.

  1. No se crea a pie juntillas todo lo que le dicen los expertos, -incluido esto en lo que presumo de experto-. Vivimos bombardeados por infinidad de consultores, profesores, hombres y mujeres de negocio, periodistas y toda clase de gurús en esto de manejar emociones o situaciones conflictivas en otras personas, que se multiplican en tiempos de necesidad y que modifican su discurso en base a un único sentido de propósito, – el suyo propio-. Confíe en sí mismo, conozca estas prácticas y estos consejos, pero mantenga intacta su capacidad de discernir sobre cuál de ellos puede ser de su utilidad, reflexionando sobre su realidad, su entorno y  su estado de ánimo. 
  2. Trate de elegir un estilo de vida, no un puesto de trabajo. – Sí, ya sé, que esto es más fácil decirlo ahora que los puestos de trabajo escasean, pero a veces tenemos que pasar por una serie de “catastróficas desdichas” para darnos cuenta de ello ¡mejor tarde qué nunca!. Es como una borrachera que suele ir acompañada a día siguiente de una buena resaca, dolor y malestar, son los medios que nuestro cuerpo pone para recuperar de nuevo la vitalidad.
  3. Procure tener un propósito en vez de un objetivo,- no es lo mismo-, el propósito acompaña en el camino, el objetivo sólo nos hace ver el final del camino. El propósito nos hace actuar por compromiso, el objetivo por obligación.
  4. No haga de su vida, una “vida desperdiciada”, pensando que usted es sólo lo que hace o sólo lo que sabe. No permanezca en un trabajo que le produzca insatisfacción, no gaste el recurso mejor socializado, – el tiempo-, cultive su fraternidad con los demás y los demás serán fraternales con usted. La pasión y el propósito por sí solas no le darán de comer pero servirán para recompensarle más allá de las recompensas financieras.
  5. Persista en buscar un trabajo que le haga feliz, no se rinda. Hágalo desde la estrategia no desde la ingenuidad, construya su propio plan personal y busque oportunidades para llevarlo a la práctica,  verá cómo en la mayoría de los casos, aparecen cuando menos se lo espera. No sólo de emprendimiento vive el hombre, todos necesitamos autonomía pero también es posible encontrarla en un trabajo por cuenta ajena. No se deje vencer por quien ahora afirma que o eres emprendedor o no eres nada. Mientras la búsqueda continúa, aproveche al máximo cualquier otro “mal trabajo”, la experiencia siempre enseña algo, sólo hay que tener ojos para mirar en vez de ver, oídos para escuchar en vez de oír y esforzarse por conversar en vez de sólo decidir entre hablar o callar.
  6. Cultive su inteligencia emocional. Es la que definitivamente triunfa sobre las demás cosas, incluso sobre la inteligencia técnica o científica.

Pero estos seis consejos se resumen en dos, – los demás no cambian si tú no cambias y  aunque el lenguaje y las palabras son importantes nunca lo son más que tus expectativas, si dejas que estas expectativas sean manipuladas por otros, dejarán de ser tuyas y tu vida pasará a ser controlada por otros. ¡ Mucha suerte !

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3 comentarios

  1. Totalmente alineado con mis ideas y experiencia personal. Muy interesante la paradoja del punto 1, puesto que el punto de vista de crítico es fundamental para asumir las ideas de otros como propias. Si las pones en cuestión y las aceptas, ya las “quieres” hacer. Si simplemente las oyes, lo más probable es que no las asumas y te quede un ruido interno de cierto remordimiento por no hacerlo.

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  2. Agustin Jiménez de Parga

     /  19/05/2013

    Yo añadiría que el trabajo no sea en sí un fin en la vida sino una parte de ella. Y por ello, hay que evitar a toda costa llevarse el trabajo a casa. Nunca hay que olvidar ni a los amigos ni a la familia ni a uno mismo. Y finalmente, intentar ver el lado positivo de la vida lo que incluye al propio trabajo.

    Responder
  3. Como siempre un gran post gerardo. Encantado una y otra vez de pasarme por aquí y aprender.

    http://www.xabierrivas.com

    Un saludo,

    XR.

    Responder

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