Cómo combatir la idiotez : ¡ Mi jefe es un estúpido !

imgpressSi como escribió Borges el deber de todas las cosas debiera ser la  felicidad y si no lo eran podían ser calificadas como inútiles o perjudiciales, ¿cuántos jefes inútiles o perjudiciales habremos conocido todos y cada uno de nosotros?.

Trabajar con un jefe odiado o simplemente no querido, no sólo puede ser agotador, sino que en beneficio de uno mismo y dados los tiempos que corren, debe de  ser evitado a toda costa.

¿Cómo?… lo sentimos, no hay una pócima secreta, nos vuelve a tocar como en todos los aspectos personales, trabajar duro sobre uno mismo y nuestras respuestas de conducta ante la situación.

Jefas y jefes pomposos, arrogantes, estúpidos, faltos de tacto personal, amigos del trabajo ajeno, que alzan la voz como primer  y único remedio frente a las complicaciones, o que gestionan sus intereses a escondidas de los tuyos, etc., los hemos conocido todos y sabemos que  pueden convertirse en  un elemento muy negativo sobre nuestra actitud hacia el trabajo y sobre todo, pueden contribuir en nuestros resultados en el mismo.

S.P. Robbins lo denomina “el poder de las expectativas” en las organizaciones, de forma que cuando el líder trata a sus colaboradores como perdedores o simplemente no les trata,  normalmente recibe lo que da y éstos, sus colaboradores,  suelen reaccionar de acuerdo a esas expectativas, no defraudando a quien las animo desde la jefatura. Dicho de otra manera, sea lo que fuere, lo lamentable es que el resultado de estas situaciones se traduce en una pérdida de tiempo y energía en controlar o manejar nuestras emociones y conductas y, que elevado al ámbito de las organizaciones para las que trabajamos  son entre otras cosas, pérdidas de cooperación y competitividad.

La buena noticia a este respecto es que se puede mantener una relación de trabajo con sentido positivo con alguien con quien te cueste compartir tiempo y dedicación sin dañar tu carrera profesional,  sin tener que evitar relacionarte con tu “odiado” colega de trabajo,- aunque a veces parezca imposible – , y  sin tener que recurrir a ningún ansiolítico recomendación de nuestro médico de cabecera.

Expertos como D.Goleman o R.Sutton opinan que lo primero que debemos conocer  es que  el arquetipo social del “detestado jefe” se reproduce en numerosas organizaciones y aunque suene a “mal de muchos…” es parte de nuestra condición humana el encontrarnos con otras personas , ya sea en el entorno familiar, vecinal o laboral, con las que no nos sentimos cómodas ni confortables. Nos guste más o menos ese tipo de personas estarán allí y nos iremos encontrando con ellas a lo largo de nuestras vidas.

Nuestra respuesta debe ser inteligente en todos los ámbitos en general, pero más aún en el ámbito laboral. Para ello lo primero que hay que aprender es a manejar nuestras reacciones ante esta persona, evitar mostrar nuestra disconformidad y de manera rotunda evitar cualquier signo de hostilidad. La mejor manera de controlar tu actuación pasa por reflexionar no tanto sobre la actuación concreta de la persona en cuestión sino en cómo reaccionas tu ante dicha actuación.

Tendemos a clasificar a las personas por sus rasgos sin darnos cuenta de que en el ámbito laboral la mejor predicción sobre la actuación profesional de alguien es su propia conducta, ¡ no lo olvide!. Por lo tanto es más productivo focalizarse en la conducta de uno mismo, ya que es ésta la única que vamos a poder controlar. Ello nos ayudará a evitar creencias limitativas sobre la conducta de los demás.

Para ejercitar ese control y evitar que “la pistola se nos dispare sola y nos peguemos un tiro en el pie”, Goleman recomienda practicar métodos de relajación diaria, al igual que haríamos con otras competencias o habilidades profesionales ( Relax 6 techniques to lower your stress).  La idea principal es que si eres capaz de manejar tu propio estrés, nunca volverás a tener problemas con un jefe incómodo.

Otra interiorización pasa por afrontar que el problema  lo tienes tú y no tu jefe. Analiza cuáles son las diferencias con tu estilo, qué específicamente te molesta de la otra persona, piensa honestamente si hay celos o envidias, trata de empatizar y ponerte en sus zapatos para ver su perspectiva y no la tuya.  Es preciso practicar una cierta frialdad emocional sobre las conductas de la persona que tanto te irritan de manera que no forme parte de tus pensamientos diarios, dicho de otro modo, si se me permite, ¡qué te importe un carajo!.

Evita contagios innecesarios con tus colegas, es decir, no busques complicidades ni confirmaciones de tu malestar, es un error tratar de hacer frente común contra quien no te cae bien, muestra tu vulnerabilidad frente a los demás y en los tiempos de dificultad laboral en la que nos encontramos, cualquiera puede competir contigo por tu puesto de trabajo. No etiquetes ni hagas campaña negativa o insidiosa, tu conducta pasada será el mejor aliado para tu conducta futura. Preocúpate por tí, si siempre encuentras jefes a los que odias, es un síntoma de que no estás trabajando correctamente tu autocontrol y ello no te dejará discernir de los estereotipos y creencias personales que te impiden ver más allá de tu propia perspectiva.  Si necesitas un respiradero a la situación, búscalo siempre fuera del entorno laboral y considera siempre el lado emocional del asunto, no el personal, trata de buscar feedback en las conductas y no en la persona. ¡Recuerda!  dar feedback no es… ¡ dar por el feedback !.

Si nada de lo anterior funciona, llega lo más difícil en este ejercicio de autocontrol, que no es otra cosa que gastar tiempo y energía en procurar conocer a la persona que te irrita y entender que la mueve a comportarse de la forma que tanto te irrita. Sólo así podrás controlar tus emociones sobre el asunto.  Esto exige interés por comunicarte, por escuchar , ¡mucha  precaución! sólo si tienes una cierta pericia en la comunicación y estás dispuesto a ser receptivo con la persona en cuestión  puedes intentarlo, sino es así, o estimas que tu jefe además de ser idiota, es vengativo o malvado… olvida todo esto y empieza a buscar otro trabajo… te deseo toda la suerte del mundo. ¡ Mucha suerte !.

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1 comentario

  1. No es lo mismo “dar feedback” que … “dar por el feedback” |

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