La mala memoria

El 4 de Julio de 1981, el prestigioso profesor de Economía Política D. Jesús Huerta de Soto, publicó un artículo en el diario ABC titulado: “Un programa para la economía española”. Mi recomendación es que cualquier persona interesada en entender la actual situación económica, haga lo posible por leerlo. Se puede encontrar también publicado en el diario “cinco días” el 30/4/1986 y, junto a otras interesantes lecturas,en el libro del propio profesor, “Lecturas de Economía Política, Volumen III” Unión Editorial, 1987.

Aunque es evidente que las circunstancias no son las mismas, por su interés a efectos meramente de inquietud intelectual, me permito resumir las principales ideas, en el convencimiento de que algunas de ellas se reconocerán con vigencia y actualidad a pesar de que fueron escritas hace ya más de 30 años.

Esperamos que los eruditos en el tema entiendan que sólo es el ánimo de divulgación lo que nos lleva a realizarlo y confiamos en que se sepa disculpar cualquier defecto científico o académico que por  ahorrar tiempo y espacio pueda cometer.

El artículo fue escrito con motivo de la grave situación económica que derivada de una crisis mundial vivía España al inicio de los 80. El autor con un lenguaje sencillo, pero su inconfundible rigor y seriedad académica,  responde a 4 preguntas fundamentales para entender aquella crisis económica:

1.- Cómo se llegó a la crisis

Fue resultado directo de la inflación, entendida como un aumento desmesurado en la cantidad de medios de pago que circulaban en el país en relación con la totalidad de bienes y servicios disponibles para la venta. El nuevo dinero se inyectó en España a través de 2 medios distintos, el primero, una fuerte política de expansión crediticia, es decir dinero barato y bajos tipos de interés, el segundo, a través de una política de déficit público, esto es pagando a los acreedores de la Administración simplemente fabricando billetes.

La inflación, entre otras,  motiva que la estructura de bienes y servicios producida en un país no coincida con la composición de la demanda de los mismos. En nuestros días, sólo tenemos que  revisar la situación de sectores como la construcción, el automóvil o los electrodomésticos que sufren el reajuste manifestado por la voluntad de los compradores en el gasto de sus rentas.

2.- Cuáles eran las causas de su agravación en España

Fundamentalmente, la errónea inversión del ahorro, invirtiendo allí donde no se debía. Se produjeron herramientas, máquinas e instalaciones enteras que no tenían un uso económico racional, por falta de suficiente demanda para ellas.

La consecuencia directa fue la bajada de productividad en el país y su inevitable corolario: la bajada en los salarios reales de mercado.

Huerta de Soto, afirma que el papel de los sindicatos en los 80 fue decisivo  en el agravamiento de la crisis en un doble sentido, primero evitando o discutiendo con manifestaciones y huelgas cualquier baja en términos reales de los salarios y, en segundo lugar, con una actitud poco favorecedora a los exigidos movimientos masivos de mano de obra de unas líneas de producción agotadas a otras emergentes.

3.- Cuál era el “programa económico ideal” para salir de la misma.

Su propuesta se concretaba en 4 líneas de actuación según lo siguiente:

  • Acabar con la inflación, abandonando toda política de expansión crediticia y dejando que los tipos de interés alcancen los niveles del mercado.
  • Liberalizar al máximo la economía, la liquidación de proyectos sin rentabilidad exige trasvases masivos de factores de producción de unos sectores a otros. Un sistema libre y flexible de precios haría menos doloroso el reajuste.
  • Disminución de los impuestos, como medida para fomentar el ahorro y disminuir el peso del Estado.
  • Abandonar las políticas de pleno empleo y traspasar esa responsabilidad a los sindicatos que mediante adecuadas políticas laborales, agilizando la contratación, la movilidad de la mano de obra y flexibilizando salarios puede garantizar ese pleno empleo.

4.- Qué factores podían dificultar la puesta en práctica de dicho programa ideal.

Para el profesor, son varias, destacando:

  • La escasez de buenos economistas debido a los descorazonadores planes de estudio de las facultades de Economía de nuestro país.
  • La mentalidad intervencionista de la Administración, en la que dominaba la idea de disponer del poder necesario para modelar a su antojo los complejos procesos económicos y sociales.
  • Las dificultades políticas de un país en el que priman sentimientos sobre la razón y los intereses particulares de unos pocos sobre los intereses de la nación.

Recordar ahora el número de aeropuertos vacíos e inútiles, de complejos deportivos faraónicos en poblaciones sin apenas vecinos, los innumerables políticos que practicaban su papel en primera persona del singular haciendo acopio de poder y dinero, nuestros pobres mineros de aquí para allá, los bancos concediendo préstamos tutti pleni, el rescate a los bancos, los muchos banqueros que resulta que eran de todo menos banqueros … y un largo etc., es un inútil esfuerzo que nada o poco ayuda a la labor  que ahora nos toca… sin embargo, la nueva cuestión sería:

¿hemos aprendido algo esta vez respecto a cómo conducir mejor el presente?. Me gustaría conocer su opinión.

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