Domar Dragones

141703037Cuando hablamos de arreglar los problemas del mundo, estamos descortezando el árbol que no debemos. El mundo es perfecto. Es un caos. Siempre ha sido un caos. No lo cambiaremos. Nuestro trabajo es enderezar nuestras vidas.”  J. Campbell.

El escritor y mitólogo Joseph Campbell, nos describe a cada uno de nosotros como ese héroe de las mil caras que en algún momento de la vida tiene que iniciar un viaje lleno de amenazas y pruebas en el que se debe cruzar, lo que el denomina “el primer umbral” para encontrarse con una sombra interna, un dragón, cuya oposición hay que conciliar para poder seguir adelante con el viaje.

Cómo conciliar o poder derrotar al dragón, es a lo que una persona amiga de esas a las que les gusta estar constantemente embrollado en ayudar a los demás, denomina: aprender a domar dragones y, oyéndole hablar sobre ello, uno se da cuenta de lo difícil y complicado que puede llegar a ser.

-Sólo si eres capaz de domar tu propio dragón puedes ayudar a otros a que lo hagan con el suyo- reflexiona en voz alta. –Sólo así podemos enfrentarnos con fortaleza suficiente al caos que es el mundo en el que vivimos, sólo así podemos ayudar a otros a que se desarrollen como personas-, termina diciendo.

Las escamas del dragón son duras, ásperas y difíciles de arrancar,  están llenas de “tienes que”, “debes de”, “no dejes que”, “ganas o pierdes”…etc., así muchas otras limitaciones que con el tiempo se convierten en verdaderos dogmas que hacemos nuestros y damos como ciertos, irrefutables, verdaderos, intransigentes… atavismos tribales, defensas intelectuales, líneas rojas imposibles de cruzar, verdades como puños, resentimientos, legitimaciones irreprochables, un sinfín de sinrazones hechas razones.

Si se reconoce en alguna de ellas, ¡bienvenidos!, han encontrado su dragón o al menos parte del mismo. Aprender a domar ese dragón exige que se aprenda, entre otras cuestiones, a negociar efectivamente con cada uno de nosotros mismos. ¿Extrañado?, seguro que puede sonar extravagante -lo reconozco- cómo negociar con uno mismo, cómo voy a estar en desacuerdo conmigo mismo, quién gana, quién pierde, no necesito argumentarme a mi mismo para convencerme de algo que ya tengo decidido y así un montón de contrariedades, – escamas de su dragón-  créanme la negociación más difícil está por llegar cuando usted piensa así, más tarde o temprano se dará cuenta de lo que digo.

Negociar es algo intrínseco al desarrollo de la especie humana, la vida por si misma es resultado de una negociación previa. Desde que nacemos estamos negociando con otros, ya sea alimentos, una caricia, algún otro interés concreto, un conflicto y un sinfín de cosas más. A medida que crecemos seguimos negociando, los intereses se van transformando en posiciones, las posiciones se hacen cada vez más firmes e inamovibles y dependiendo de como de fuertes sean los intereses y las posiciones, nos permitimos ser a veces más transigentes y otras menos, unos optan por mostrarse agresivos, otros indulgentes, los hay presididos por la inteligencia y también los hay, como no, presididos por la estupidez,  multitud de tipos de negociaciones, aunque todas irremediablemente terminen en algún momento de igual manera, una  última negociación con la vida.

El caso es que en las culturas latinas, el concepto de la negociación se entiende siempre en términos de batalla, utilizamos un vocabulario propio del combate, de la confrontación, – no podemos ceder a eso, esto es una línea roja infranqueable, con quién estás, defender nuestros intereses…etc.- automáticamente nos pone en alerta, nos hace pensar en unos y otros, en bandos, en otro punto de vista distinto al nuestro, en la otra parte y, sin embargo, esta es tan sólo la mitad de la historia de nuestras negociaciones vitales, la más importante de todas sucede en nuestro interior, en esa voz que nos aconseja qué hacer, cómo actuar, qué decir … en cada una de esas circunstancias y de cuyo resultado se determina en gran parte la calidad de nuestras vidas y el impacto de nuestras acciones frente a los demás.

Aprender a comunicar correctamente para influenciar a otras personas es sin duda una habilidad extraordinaria para la vida en general y los negocios en particular. Sólo si aprendemos a negociar efectivamente con nosotros mismos podremos desarrollar plenamente ese poder de influencia, de lo contrario siempre daremos un motivo para la batalla, el conflicto, la razón o la sinrazón, la victoria o la derrota y dejaremos que los dragones de unos y otros impongan sus voluntades frente a la de sus dueños.

Mi experimentado amigo al que aludía al principio, reconoce que lleva tiempo intentando domar su dragón. Sabe de la extrema dificultad de esta propuesta, -personas comunes que no rechazan la llamada de la aventura, que abandonan el mundo ordinario para convertirse en héroes de lo cotidiano enfrentándose a esos dragones en su cueva interior, en las sombras -, pero que también conoce que sólo a través de enfrentarse a ello se obtienen unas relaciones más duraderas, unas recompensas más profundas en la vida… el bien tan preciado de querer influir en otros positivamente.

La buena noticia es que no estamos solos en la aventura de domar a nuestro dragón, tenemos la ayuda cuatro expertos negociadores con los que a poco que busquemos encontraremos, cuatro identidades presentes en todos y cada uno de nosotros en mayor o menor medida, cuatro competencias que se pueden entrenar y  por lo tanto mejorar y que cualquier aspirante domar dragones debe conocer, aprender a gestionar y aplicar cuando el momento lo requiera. Se reconocen mundialmente como, el soñador, el pensador, el amante y el guerrero.

La primera de estas identidades, el soñador, gobierna nuestra capacidad de imaginar un futuro mejor, – soñar no cuesta nada- , dice el aforismo, soñar no tiene compromiso, necesita de la determinación y la fuerza de otras identidades para que pueda ponerse en movimiento, aquí es donde entra en juego el pensador, este nos ayuda a analizar y resolver problemas, para la mayoría es el amante el que nos ayuda a construir relaciones con otras personas y finalmente será el guerrero el que nos empuje a la acción, a la conquista, a la doma del dragón. Unas necesitan de las otras, las unas sin las otras no son nada, todas juntas son imparables.

Hay que conocer que nuestro soñador se mueve por intuición, en el mundo de las organizaciones empresariales es aquello que nos permite tener una visión y transmitirla a los demás de forma contagiosa, de forma inspiradora y motivadora, es hacer que otros vean la película en una pantalla en blanco.

Aparece el rigor de nuestro pensador, el cual está dirigido por la razón, -nada se puede dirigir que no se pueda medir- te suele recordar. Necesita de la seguridad que proporciona analizar, pesar, medir, contar, necesita tener parte del control y con ello nos provee de soporte y garantía para nuestra actuación.

Lástima de aquellos que no encuentran a su amante, su presencia está presidida por las emociones, sabe y conoce cómo manejarlas y permite interesarse por el otro en su proceso de desarrollo de una forma auténtica y verdaderas, con compromiso y energía.

También es necesario nuestro guerrero, siempre dirigido por la acción, transformando las promesas en realidad, habla con valentía y forja su carácter en el torrente de la vida. Aunque no siempre se acompañe de sabiduría su presencia hace que nos sintamos seguros con él, nos reconforta, hace que los demás estén seguros de que con él nada malo pasará.

El caso es que sólo de la sabia combinación al negociar con ellos, de cómo graduar las restricciones o las concesiones a cada cual, de cuál identidad de todas ellas utilizar en mayor medida según lo requiera el caso o la circunstancia, en qué grado o medida hacer un uso inteligente de cada uno de ellos o de su correcta combinación  nos facilitará estar en condiciones de domar el dragón y finalmente triunfar en la que a mi parecer está siendo la negociación más importante de mi vida, la negociación conmigo mismo, consigo mismo.

¿Te atreves a ser un héroe y enfrentarte al dragón?

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5 comentarios

  1. mara novajra

     /  19/10/2013

    Una visualización “romántica” y a la vez práctica de la acción a emprender por objetivos: muy motivadora. Grazie Julia!

    Responder
  2. Me encanto tu post, y me encanta Joseph Campbell.

    Responder
  1. Cómo combatir la idiotez : ¡ Mi jefe es un estúpido ! |

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