Una serie de catastróficas desdichas del profesional de RR.HH.

No me negarán que en el complejo mundo profesional de los recursos humanos, hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el término de moda fue el de “productividad” – era lo único que importaba- , ya fuera en términos de eficacia para conseguir incrementarla o en términos de eficiencia para conseguir económicamente más rentabilidad, aquello se convirtió en el “mantra” de ocupación y preocupación principal de muchos profesionales de RRHH, incluido por qué no decirlo, servidor de ustedes.

El paso siguiente en esa constante -observable hace años-, por la –al menos a mi parecer-, extraña preocupación que desde el ámbito de los RR.HH existe por justificar la utilidad de sus funciones para el resto de la organización y, que sin embargo no ocurre con el resto de las profesiones del ámbito de la gestión empresarial, fue añadir un nuevo concepto del que preocuparse y ocuparse , me refiero al de “motivación” y en un santiamén se pasó del ¡qué vengan motivados desde casa!, a buscar y justificar sofisticados argumentos – algunos de pronóstico incierto – sobre la participación, colaboración y motivación de las personas en los objetivos de las empresas dando lugar a un ejército de consultores “ad hoc” y la difusión compulsiva de innumerables libros y métodos de autoayuda al estilo de lo que en su día ocurrió con otros asuntos tan relevantes como el sexo o la dieta de moda para adelgazar sin esfuerzo… lamentablemente con el idioma inglés finalmente nos dimos cuenta de que sí requería esfuerzo y se dejaron de editar aquellos “aprenda inglés sin esfuerzo”.

El caso es que cuando parecía que todo se reducía a aplicar en nuestro entorno de manera sofisticada el viejo aforismo de “palo y zanahoria” no sé que nueva preocupación entró por justificarle al resto del mundo nuestra labor profesional y ayudados quizás por el aburrimiento de tanta rutina y protocolo motivacional o el simple hecho de aceptar que en RR.HH. la novedad es condición necesaria para justificar nuestra tarea … el caso -como decía- es que de nuevo nos tocó apretar los dientes y prepararnos personal y profesionalmente para incorporar un nuevo concepto en nuestra gestión, esta vez era el “talento” el cual nos tocaba entender, localizar, captar y desarrollar de una forma tan compulsiva que dio lugar a una serie de ideas y prácticas competitivas que llegaron a definir y dar a conocer esta época como “la batalla por el talento”… ninguna historia con un título como éste puede tener un final feliz, ¿no creen?.

De repente las cosas se complican y todo cambia, llega la crisis asolando a los que se van y a los que se quedan,- pasando factura- señalan algunos, todo lo bueno parece disiparse y las dificultades se multiplican para la mayoría de las organizaciones y sus componentes. Cada día durante este tiempos se tienen que afrontar situaciones imprevisibles, muchas de ellas ponen en peligro la continuidad de actividades y personas, aparecen los conflictos, la búsqueda de la supervivencia y en el ámbito de RRHH en la ausencia de respuestas o soluciones se desempolvan conceptos olvidados – ética, ilusión, compromiso, honestidad…- al amparo de un nuevo concepto de difícil trato profesional, los “valores”.

Pero a medida que la crisis va pasando y como todo el mundo se merece una segunda oportunidad, los profesionales de RRHH no podían ser menos y su segunda oportunidad viene de la mano de los aprendizajes que de la tesitura anterior se halla podido extraer.

Sin embargo, no faltan quienes al parecer todo lo anterior no les parece aún suficiente para dejar de intentar justificar la existencia de la profesión y una vez más en busca del argumento perfecto, nos hablan de cómo la crisis económica y financiera ha provocado un cambio de paradigma social y cultural, – ahora sí- invitando a los profesionales de RRHH a participar y aprovechar ese cambio de paradigma en su forma de gestionar el área a través de la innovación, el denominado “Social Business” y esto tan fonéticamente fácil de pronunciar por cualquiera del “Big Data”. Pero eso sí, parece que hay que hacerlo con una actualización permanente de conocimiento, con visión, creatividad y algo de liderazgo… ¡ en fin, qué quieren que les diga, ánimo y a ver qué es lo siguiente!.

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