El “returnship” ¿es posible?

andalucesaBelgica“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

Albert Einstein

Lo reconozco, a juicio de una inmensa mayoría parece “ir de suyo” con los tiempos que corren y ya nadie se espanta ante la idea de que llegada determinada edad, más allá de los 45 años, no tener trabajo por cuenta ajena, forma condición sine qua non para el correcto funcionamiento del sistema. Sin darnos cuenta hemos dado origen a los “madninis”, maduros sin oficio ni beneficio, que a diferencia de los otrora conocidos ninis, ni trabajan ni estudian, aquellos tienen que correr con los gastos de la fiesta.

El caso es que implantado en el ideario social, ya sea a golpe de estimulantes conferencias sobre la vida y sus vicisitudes o en formato electrónico para lectores de lo breve, parece que una gran mayoría tenemos que aceptar que visto lo visto no nos queda otra que comulgar con eso del cambio de paradigma y dejarnos sustituir -laboralmente hablando- en nombre del progreso y la modernidad.

¡Ay de aquellos tiempos! no tan lejanos en que cualquier buen consejo laboral dado por cualquiera que te quisiera bien se resumía en ¡prepárate, esfuérzate y la recompensa llegará, encuentra un trabajo que te proporcione una vida estable!… cuánto funcionario aburrido y sin sentido del humor visto desde la perspectiva actual generó aquel consejo… fíjense que se decía “encontrar” en vez de “buscar” seguros como estábamos del resultado.

Hoy en día aconsejar aquello no sirve para nada, es más en algunos foros sería tomado como una estupidez  y sin duda fruto de la deriva individual que vivimos es a mi juicio menos comprometido decir cosas como eso de ¡búscate la vida! ¡hazte emprendedor! ¡ reinvéntate! o eso tan cursi de ¡sé feliz!… consejos bienintencionados que no solucionan el problema sino que lo trasladan de lugar. Una vez más la sociedad en su conjunto demuestra esa sorprendente capacidad que tiene para desencadenarse del pasado y establecer en nombre del interés propio una restricción frente a lo que ocurre a su alrededor.

Ahora bien, ¿cómo hacer para dar solución a todos aquellos que o bien no saben buscarse la vida, o por diferentes razones no pueden emprender o tal vez no quieren reinvertarse o sencillamente ya eran bastante felices antes de perder su trabajo?.

Si leyó hasta aquí, tal vez le interese saber que Carol Fishman Cohen, cofundadora de iRelaunch, compañía focalizada en los problemas a los que se enfrentan las personas que retornan al mundo laboral tras un espacio o vacío temporal, sostiene en un interesante artículo en HBR Noviembre 2012 titulado “The 40-Year-Old Intern”, que la experiencia en concepto de prácticas en mitad de una carrera profesional puede ser la mejor estrategia para relanzar ésta después de un largo período de vacío o laguna laboral. La idea es tender un puente y cerrar una de las brechas de escasez de talento que, incluso en período de crisis, siguen predicando muchas organizaciones.

La delgada línea que separa los criterios para una correcta delimitación ajustada a Derecho en nuestro actual marco laboral, entre una figura similar a la propuesta por la profesora Fishman y lo que aquí conocemos por beca frente el trabajo por cuenta ajena, son sin duda un gran inconveniente para cualquier empresario a la hora de poder pensar en aplicar en nuestro país soluciones de este corte. Una vez más, en el ámbito laboral, la innovación se topa con la inflexión jurídica y lamentablemente las personas nos ponemos al servicio de las leyes y no las leyes al servicio de las personas y sus intereses.

Aunque la doctrina jurisprudencial a este respecto es escasa y los criterios prácticos de aplicación en las empresas dispares, la principal diferencia entre ambas figuras se centra en determinar si las tareas que se le encomiendan al “becario” integran o no los contenidos de una categoría profesional y si, en consecuencia, la empresa se apropia de los resultados y obtiene un provecho propio, o por el contrario, la finalidad perseguida con la beca es la ayuda a la formación.

De ahí que la clave, a mi juicio, para poder incorporar esta práctica a nuestra realidad laboral, pasé por cambiar la finalidad perseguida y orientarla no tanto a la formación de la persona sino a la integración de la misma en el mundo laboral ya sea por ser una primera experiencia laboral o por la reintegración tras un período o vacío laboral, determinados ambos supuestos en tiempo y forma adecuada para evitar posibles fraudes y picarescas.

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